Nombres y significados de las joyas mapuches: puente entre culturas
La joyería mapuche tradicional no es solo ornamento: es un lenguaje visual y simbólico que transmite cosmovisión, identidad territorial y memoria. Incluso los nombres de las joyas mapuches —en mapudungun y con variaciones regionales— revelan historias vivas que atraviesan generaciones.
En las distintas regiones del Wallmapu —territorio ancestral mapuche que abarca el sur de Chile y Argentina—, una misma joya puede recibir diferentes nombres según la pronunciación local, la tradición oral o la influencia territorial. Así, por ejemplo, un mismo pectoral puede llamarse sekil, sekul o siquel dependiendo de la zona.


Esta diversidad fonética y conceptual no representa un error, sino una riqueza viva del pueblo mapuche. Por eso, desde Joyas Mapuches, respetamos y visibilizamos esas múltiples formas de nombrar, sin imponer una única versión.
A continuación, te presentamos una guía con los nombres y significados más comunes de las joyas mapuches tradicionales, incluyendo su pronunciación, variantes y valor simbólico.
Estas son algunas de las joyas tradicionales que exploraremos:
Trapelakucha: el pectoral simbólico
Etimología: Trapel (prendedor) + akucha (alfiler o aguja)
Es uno de los pectorales más representativos del atuendo femenino mapuche. Se compone de dos placas de plata unidas por tres cadenas verticales. La placa superior suele estar decorada con el diseño de dos aves enfrentadas, mirándose directamente, lo que representa el tiempo presente, el «ahora».
Otra variante común es una sola cadena vertical que sostiene una placa inferior en forma de cruz, conocida como cruz araucana.
Esta joya se usa sobre el pecho, y representa la relación entre lo celestial y lo terrenal, el linaje, la fertilidad y la protección espiritual. Es habitual en contextos ceremoniales y fiestas tradicionales (nguillatún).

La Trapelakucha es un único diseño, pero no hay dos iguales.
Las manos del retrafe no repiten: interpretan, crean, transmiten. Así nace la diversidad de una tradición viva.

Punzón akucha: eje del manto
Pieza discreta en apariencia, pero central en la arquitectura del vestuario ceremonial.
El punzón, también llamado akucha, es una pieza clave en la composición del atuendo ceremonial. Se trata de una aguja larga que atraviesa el manto (macuñ), generalmente rematada en una esfera metálica decorada, que a veces incluye un pequeño orificio desde donde se amarran otros elementos, como el trapelakucha o el sekil.
Algunas versiones incorporan un pequeño cascabel en la punta, cuya sonoridad se suma al ritmo del cuerpo en movimiento durante los bailes rituales, destacando la presencia y energía de las mujeres en las celebraciones.
Más que un broche, el punzón es símbolo de cohesión: une capas de tela y de sentido.
Trarilonko: pensamiento, sabiduría y belleza
Etimología: Trari (atar) + lonko (cabeza)
El trarilonko es un cintillo de plata que se coloca alrededor de la cabeza. Generalmente se compone de una cadena simple, que armoniza con las cadenas del trapelakucha, creando unidad en la composición del atuendo. Suele estar adornado con discos grabados con cruces mapuches u otros símbolos.
Se sujeta en la parte frontal mediante cintas de seda de colores, que aportan tanto ajuste como significado estético. Más allá de su belleza, representa el pensamiento, la sabiduría, la autoridad femenina y la conexión con los espíritus bondadosos.

Forjar una joya no es replicar una forma, es interpretar un legado.
Cada pieza es una conversación entre el metal, la memoria y las manos del retrafe.
Chagüay: aros y energía femenina
Etimología: Trari (atar) + lonko (cabeza)
Llamados también chaway, chagüay o chagüay chapel según el tipo y el territorio, son los aros tradicionales usados por mujeres mapuches.
Pueden ser:
- Redondos u ovalados
- Alargados, de media luna o cuadrados
Originalmente eran piezas de gran tamaño, pero hoy en día predominan versiones de dimensiones más contenidas, que siguen transmitiendo la fuerza femenina que los inspira.
Además de embellecer, están asociados a la fertilidad, la fuerza femenina y la comunicación con el entorno espiritual. Algunas variantes incluyen colgantes o grabados específicos que reflejan estatus o intenciones ceremoniales.
Tupu: elegancia funcional
En las manos del retrafe, una misma forma se convierte en muchas, sin perder su espíritu original.
El tupu es un alfiler usado para sujetar la manta o macuñ sobre el hombro. Tiene una cabeza amplia, generalmente discoidal, decorada con incisiones geométricas o motivos inspirados en la naturaleza (ramas, flores, soles, etc.).
Más allá de su función práctica, representa la organización del universo y la armonía entre el ser humano y su entorno.

La tradición se renueva sin perder su raíz, en cada variación de una misma joya.
El arte mapuche mantiene su identidad sin necesidad de repetirse.

Sekil: placas, tubos y tintineo ancestral
El término sekil designa un tipo de pectoral compuesto por elementos colgantes. Existen distintas versiones:
- Sekil de placas: formados por varias placas de plata, rectangulares o circulares, unidas verticalmente por eslabones. Cada placa representa un plano: lo espiritual, lo familiar, lo terrenal. Terminan en colgantes (conos, figuras humanas, cruces) que tintinean al moverse.
- Sekil de tubos: conformados por tubos metálicos verticales articulados en secciones. Algunas versiones están decoradas con tejidos de mostacillas —como venturinas o chaquiras— que expresan la habilidad de las mujeres retrafes mapuches. Entre las variantes más populares se encuentran los modelos conocidos como regni-regni o llol-llol.
Estas piezas, sonoras y móviles, expresan tanto protección como belleza ritual.
Mirada final
Nombrar una joya es mucho más que describirla. Es reconocer una forma de ver el mundo, una lengua viva, una memoria colectiva. En Joyas Mapuches, celebramos esa diversidad y te invitamos a explorar cada pieza como una historia que aún vibra en el presente.
El arte, en sus múltiples formas, es un puente hacia la cultura.
Las joyas mapuches no solo adornan: conectan. Son una vía tangible para acercarnos al pueblo mapuche, conocer su espiritualidad, sus símbolos y su forma de habitar el mundo. Cada pieza abre un diálogo entre quien la crea, quien la porta y quien la contempla.









